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Agro-tecnología

Cofinanciamiento de riego tecnificado en Perú: cómo aprovechar la Ley 32437

El Estado peruano cofinancia gran parte de la infraestructura de riego tecnificado. Te explicamos qué permite la Ley 32437, quién califica y cómo dar el primer paso para modernizar tu fundo.

Grupo Digitalizando Perú10 min de lectura

Modernizar el riego de tu fundo siempre choca con lo mismo: la inversión. La buena noticia es que el Estado peruano decidió poner parte del dinero. La Ley 32437, de Riego Tecnificado (publicada en septiembre de 2025 y reglamentada en marzo de 2026 mediante el Decreto Supremo 002-2026-MIDAGRI), permite que el Estado cofinancie una parte importante de la infraestructura de riego tecnificado. Aquí te explicamos, en simple, qué significa y cómo aprovecharlo.

Primero: por qué el riego tecnificado vale la pena

El agro consume la mayor parte del agua dulce del país, y mucha se pierde por riego ineficiente. El riego tecnificado —goteo, aspersión, sensores que miden cuánta agua necesita la planta— te permite usar menos agua y obtener mejor cosecha. Gastas menos en bombeo, cuidas el suelo y proteges tu campaña de la escasez de agua, que cada año es un riesgo mayor en la costa.

Hay dos sistemas principales. El riego por goteo lleva el agua directo a la raíz de cada planta: casi nada se pierde por evaporación ni por mojar donde no hace falta. Es ideal para cultivos en hilera como uva de mesa, palta Hass, arándano y espárrago —precisamente los que más se exportan desde la costa peruana—. Con goteo también puedes fertirrigar: aplicar fertilizantes disueltos en el agua, lo que ahorra insumos y mejora la uniformidad de la cosecha. La aspersión, en cambio, cubre superficies más amplias y funciona bien en alfalfa, maíz o papa, sobre todo en valles y sierra. Simula la lluvia, distribuye el agua de manera uniforme y reduce la mano de obra comparado con el riego por gravedad.

En cultivos de agroexportación el efecto puede ser notable: más uniformidad en la cosecha, fruta de mejor calibre y menos desperdicio de agua en un contexto donde las restricciones hídricas son cada vez más frecuentes. Regar bien no es un lujo; es una condición para seguir siendo competitivo.

¿Qué cambió con la Ley 32437?
Antes, tecnificar el riego salía caro y dependía de cada productor. Ahora la ley crea un marco para que el Estado cofinancie la infraestructura: tú pones una parte y el Estado pone otra, según las reglas del reglamento (DS 002-2026-MIDAGRI).

Qué permite el cofinanciamiento

La idea central es compartir la inversión. Según la ley y su reglamento, el Estado puede cofinanciar hasta el 80 % de la infraestructura de riego tecnificado en determinados casos. El porcentaje y las condiciones varían según el tipo y el tamaño del productor, así que no asumas un número fijo: lo que te corresponde depende de tu situación.

Verifica siempre las condiciones vigentes
Las reglas, los porcentajes y las convocatorias se definen en el reglamento y en las disposiciones del MIDAGRI y los gobiernos regionales, y pueden ajustarse. Antes de planificar, confirma las condiciones actuales en los canales oficiales del MIDAGRI: es la única fuente segura para tu caso.

¿Quién puede aprovecharlo?

El mecanismo apunta a productores y organizaciones agrarias que quieran modernizar su riego —desde agricultores y asociaciones hasta fundos más grandes—. Las condiciones específicas (requisitos, prioridades por zona o cultivo, y cuánto cofinancia el Estado según tu tamaño) están en el reglamento. Lo importante es saber que la puerta está abierta y que dejar pasar la oportunidad es dejar dinero sobre la mesa.

Un punto clave para el pequeño productor: la ley considera también a organizaciones agrarias y juntas de usuarios de riego. Si tienes pocas hectáreas y la inversión individual parece lejana, postular en conjunto con otros productores de tu zona puede ser el camino. No tienes que enfrentar este proceso solo.

Cómo dar el primer paso

01

Haz un diagnóstico de tu riego actual

¿Cuánta agua usas?, ¿cómo riegas hoy?, ¿qué sectores rinden menos? Sin saber de dónde partes, no puedes dimensionar el proyecto. No necesitas instrumentos sofisticados para empezar: anota cuántas horas al día trabaja tu bomba, cuántas hectáreas riegas por campaña y cuál es el rendimiento por hectárea en cada sector. Con esos tres datos ya tienes una línea de base que te servirá para medir, después de instalar el sistema, si realmente mejoraste.

02

Define el proyecto de tecnificación

Qué sistema necesitas (goteo, aspersión), para cuántas hectáreas y con qué equipos. Aquí conviene apoyarte en un especialista para que el proyecto sea sólido.

03

Consulta las convocatorias y requisitos vigentes

Acércate al MIDAGRI y al gobierno regional de tu zona para conocer las reglas actuales del cofinanciamiento y cómo postular.

04

Postula y ejecuta

Presenta tu proyecto, accede al cofinanciamiento que te corresponda e instala el sistema. A partir de ahí, lo importante es medir para aprovecharlo.

Qué pasa después de instalar el sistema

Instalar el sistema es solo el primer paso. Lo que determina si la inversión rinde de verdad es el seguimiento. Un gotero tapado, un caudal fuera de rango o un horario de riego que no se ajusta al estado del cultivo pueden echar a perder parte de lo ganado. Por eso conviene llevar un registro simple desde el primer día: fecha de cada riego, horas de bombeo y observaciones sobre el estado de la planta en cada sector.

No hace falta un sistema caro. Una planilla en el celular o un cuaderno de campo bien llevado ya es un avance enorme. Con el tiempo, esos datos te van a mostrar patrones: qué sector consume más agua, en qué etapa del cultivo el riego tiene mayor impacto, dónde conviene ajustar la programación. Eso es lo que transforma un sistema tecnificado en una herramienta de decisión, no solo en infraestructura nueva.

Tecnificar no es solo poner tubos: es medir

Un sistema de riego moderno da su mayor valor cuando sabes lo que pasa: cuánta agua usa cada sector, dónde se desperdicia, cuándo regar de verdad. Con sensores y un sistema sencillo en el celular, conviertes el riego tecnificado en decisiones: riegas lo justo, ahorras agua y energía, y cuidas la cosecha. Esa es la diferencia entre gastar en equipos y invertir en resultados.

¿Quieres modernizar el riego de tu fundo?

AgroDG, la unidad agro del Grupo Digitalizando Perú, te ayuda a medir tu riego, ordenar tus datos y tomar mejores decisiones en el campo —para que aproveches al máximo cada gota y cada nuevo sol que inviertes—.

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Conclusión

La Ley 32437 cambia las cuentas: tecnificar el riego ya no depende solo de tu bolsillo, porque el Estado pone una parte. Aprovecharlo bien empieza por un buen diagnóstico, un proyecto sólido y confirmar las condiciones vigentes con el MIDAGRI. Y recuerda: la tecnología no termina al instalar el sistema; empieza cuando usas los datos para regar mejor.

AgroDG

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